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ODS 15, la joya de la corona de la Agenda 2030

Los ecosistemas (tanto los terrestres como los marinos) son la base de las actividades económicas y de ellos también depende nuestra supervivencia como especie, gracias a los bienes y servicios ambientales que nos proporcionan. En la Agenda 2030, todas las cuestiones relativas a la naturaleza terrestre han quedado concentrada en un único ODS, el ODS 15, sin embargo las implicaciones recogidas en las metas de este objetivo de desarrollo sostenible impregnan toda la Agenda 2030. De hecho, hace unos días publicábamos en redes sociales este artículo del SDG Knowledge Hub que habla del papel central de los ecosistemas en el desarrollo sostenible. Hoy analizamos en profundidad el papel central del ODS 15 y la restauración de ecosistemas para impulsar la Agenda 2030.

 

El papel central del ODS 15 en la Agenda 2030

Como ya avanzábamos hace una semanas, los ecosistemas y su restauración tienen una relación directa con la consecución de los ODS relacionados con retos sociales. En concreto, los recursos naturales son la base de actividades económicas como agricultura, la silvicultura o el turismo, y por tanto contribuyen a la erradicación de la pobreza y el hambre (ODS 1 y  2) y a generar escenarios de oportunidad para nuevos emprendimientos (Objetivo 8).

Por otra parte, la relación entre la salud de los ecosistemas y la salud humana (ODS 3) es un vínculo cada vez más reconocido: la erosión de los suelos o la contaminación que generan problemas respiratorios, los ecosistemas degradados que son nicho de plagas y patógenos, la lista es larga.  Además, la pérdida del capital natural puede agrandar la brecha de género (Objetivo 5) y reducir el tiempo de educación de los niños (Objetivo 4) que pueden verse implicados en la recolección de agua y alimentos o en actividades económicas familiares.

niños trabajando ODS 4

Segun datos de Save the Children, más de 85 millones de niños en todo el mundo están forzados a trabajar. Foto de Shresthakedar

Los ecosistemas degradados tienen una capacidad limitada de depurar y regenerar los recursos hídricos (Objetivo 6), a la vez que se reduce la provisión de materias primas lo que limita el desarrollo de algunas energías renovables (ODS 7) o una infraestructura verde al servicio de la resiliencia (ODS 9). Estos aspectos son clave para llevar a cabo una transición hacia ciudades y modelos de consumo más sostenibles (Objetivos 11 y 12).

Por último, los recursos naturales son la base de actividades como la pesca o el desarrollo de medicamentos (Objetivo 14). El cuidado de estos recursos que son clave para nuestra propia supervivencia y la accesibilidad a los mismos, evita conflictos sociales y favorece la seguridad y la igualdad entre países (Ojetivos 10 y 16). La gestión de los ecosistemas y de los bienes y servicios que proporcionan, así como su restauración en caso de que se encuentren degradados, requiere del concurso de muchos sectores de la sociedad que deben actuar de manera coordinada y de acuerdo a una gobernanza global (ODS 17).

 

El ODS 15 y otras iniciativas relacionadas con la restauración de los ecosistemas

Conseguir el ODS 15 está muy relacionado con que seamos capaces de cumplir con otros compromisos que ya hemos adquirido en materia de restauración de ecosistemas que, como ya hemos visto son clave para la consecución de toda la Agenda 2030. Por ejemplo, la inclusión de la contabilidad del capital natural que recoge el ODS 15 coincide con la meta 2 de Aichi.  Sin embargo, otras metas que son clave para asegurar la protección de la biodiversidad y su capacidad para proveer servicios ecosistémicos (Metas de Aichi 14 y 15) no están contempladas de manera específica en la Agenda 2030.

metas de aichi ODS 15

Cumplimiento de la Meta de Aichi 15 sobre restauración de ecosistemas. Imagen adaptada de Aichi World Maps [wwww.birdlife.org]

Asímismo, el Reto de Bonn y otras iniciativas similares locales como 20x20 en América Latina o AFR100 en África, contribuyen directamente a la regeneración de los ecosistemas forestales de cuyos recursos dependen más de 1600 millones de personas en todo el mundo. No obstante, el deadline de muchos de estos compromisos explícitos es 2020. Desgraciadamente eso es dentro de unos 600 días ¡que no son tantos si tenemos en cuenta que los tiempos de regeneración de los ecosistemas son lentos!. Será necesario, por tanto, generar alianzas para poder aterrizar nuevos compromisos y objetivos coherentes con estos tiempos ecológicos y con las necesidades de las generaciones futuras. Aún queda camino por recorrer pero ya están apareciendo algunas iniciativas locales que planean la restauración de ecosistemas costeros en un horizonte 2050.