Cambio climático: ¿una oportunidad para la Restauración Ecológica? Entrevista con Fernando Valladares.

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Fernando Valladares es un atleta de la vida (corre maratones), pero casi todo el mundo lo conoce porque es Investigador del CSIC y uno de los referentes en cambio climático de nuestro país. Hoy en día concentra una buena parte de sus energías en contarnos como nuestra salud y la de los ecosistemas son dos cuestiones inseparables.

El cambio climático está hoy en el top 3 de las preocupaciones de la sociedad y de las empresas. En tu opinión, ¿qué efecto del cambio climático debería de preocuparnos más en el corto y medio plazo?

El cambio climático tiene efectos tanto directos como indirectos, algunos muy complejos. Pero entre todos los efectos directos en nuestras latitudes destaca el incremento de la aridez, que se debe a tres factores: la disminución de las precipitaciones, el incremento de la evapotranspiración por elevación de las temperaturas y la torrencialidad de las lluvias. Estos eventos de lluvia extrema hacen que una misma cantidad de agua que cae en un territorio sea menos aprovechable por los sistemas naturales y humanizados. La aridez se complica con una demanda creciente de agua por parte de la población y de las actividades económicas. Así que si tuviese que escoger algo por lo que preocuparme, serían los efectos del crisis climática sobre el ciclo del agua sin olvidar el creciente impacto de los eventos extremos per se.

 

El último informe del IPCC revela que la degradación de los ecosistemas está directamente relacionada con cambio climático. ¿Podrías explicarnos brevemente en qué consiste esta relación?

El estado de los ecosistemas, su integridad estructural y su funcionamiento es tanto causa como consecuencia del cambio climático. Se ha demostrado durante años que el cambio climático disminuye la biodiversidad, afectando a muchas especies en prácticamente todos los ecosistemas del planeta. Lo que estamos empezando a poder demostrar también es que la biodiversidad afecta al clima. La alteración de la biodiversidad forestal incrementa directamente la temperatura y reduce el retorno local de agua por precipitaciones además de reducir la eficiencia con la que se fija el carbono, contribuyendo indirectamente también a acentuar el cambio climático. Ya son varios los estudios que revelan que los bosques empobrecidos en especies intensifican el cambio climático. Esto mismo se ha podido demostrar con modelos numéricos y simulaciones numéricas, pero más importante aún, se ha puesto en evidencia en las repoblaciones gigantescas que se realizan en China, que han resultado no ser tan buenas para frenar el cambio climático. Estos ecosistemas degradados, con menos biodiversidad, intensifican el cambio climático en un bucle de retroalimentación positiva que está sacando a la biosfera de sus límites de sostenibilidad y tolerancia.

 

Según lo que comentas, para reducir o frenar los efectos del cambio climático, la restauración de ecosistemas es clave. Pero hay muchos espacios degradados y los recursos son limitados, ¿por dónde deberíamos empezar a restaurar?

Es difícil elegir un lugar completo. En realidad deberíamos establecer las prioridades en base a las características de cada espacio. En concreto podríamos fijarnos en aspectos biofísicos como la vulnerabilidad de los ecosistemas y el grado de afectación, los servicios ecosistémicos en riesgo,  la extensión e importancia de los ecosistemas implicados el grado de conexión con otros elementos ambientalmente valiosos (infraestructura verde). Tampoco podemos olvidar otros aspectos como la viabilidad de la restauración, los costos, la demanda social, y la oportunidad política. Un espacio que tenga altos valores para muchos o la mayoría de estos parámetros sería un punto por dónde empezar.

 

 

Las empresas que con su actividad contribuyen a la degradación de los ecosistemas son un agente clave a la hora de restaurar ecosistemas. ¿Qué les dirías para animarles a restaurar más y mejor?

Estas empresas pueden encontrar no sólo una nueva imagen sino una oportunidad de abrirse a nuevas actividades económicas, si en lugar de aplicar las recetas habituales de restauración  para cumplir por la mínima con los requerimientos de la Administración se proponen innovar de la mano de expertos y científicos. Esa innovación puede suponer inversiones y gastos iniciales, pero en la situación actual de crisis ambiental la compensación económica vendrá pronto y como digo, las nuevas oportunidades permitirán beneficios económicos en un plazo no muy largo. El innovar y liderar aspectos concretos de la restauración en los que más incida la actividad de la empresa, permitirá entrar en un círculo virtuoso donde el impacto directo de la actividad podrá ser atenuado y los costos de la restauración podrán disminuirse progresivamente. A lo que hay que sumar el efecto positivo en la imagen corporativa de la empresa.

 

Detrás de muchas de estas empresas hay inversores que ejercen cada vez más control. Últimamente, has participado en varios encuentros con el sector financiero. ¿Qué es lo que más preocupa a este sector en relación con el cambio climático?

Me ha sorprendido favorablemente el grado de preocupación ambiental del sector financiero, al menos de los representantes que he podido conocer, responsables de grandes grupos españoles. Ellos son los primeros en comprender la creciente e importante amenaza del cambio climático, y eventos asociados como los incendios, para la sostenibilidad económica de todo tipo de fondos de inversión y de las herramientas de financiación. A este sector le preocupa no solo la salud de los ecosistemas y el bienestar de las personas, sino el futuro de las inversiones y la forma de hacer los fondos más fiables en la situación tan cambiante de la actualidad. Y no es casualidad que todas estas cuestiones estén profundamente interconectadas, ya que en el origen de muchos problemas ambientales está la financiación de determinadas actividades o formas de actividad económica.

 

Los consumidores también tenemos nuestra responsabilidad a la hora de frenar el cambio climático y la degradación de los ecosistemas ¿crees que tenemos información suficiente y de calidad?

La información está ahí. Otra cosa es la capacidad de la sociedad para digerirla, en medio de un asalto continuo por parte de los medios de comunicación y las redes sociales. La sociedad española es una de las más preocupadas por el cambio climático y eso es en buena parte resultado de campañas más o menos organizadas de información, que se suman al interés personal o de algunos grupos de informarse más y entender mejor lo que pasa y lo que convendría hacer. Faltan, no obstante, piezas clave de información. Por ejemplo, no es suficiente la información respecto a programas nacionales e internacionales de mitigación y adaptación al cambio climático. Falta una comprensión de las acciones que hay que llevar a cabo y de la escala y modo de acción de estas.

 

 

Tu nuevo proyecto de divulgación científica, La Salud de la Humanidad, pone la información científica al servicio de la población ¿qué objetivo persigues con este canal?  

Esta aventura quijotesca pretende ni más ni menos generar una actitud crítica de la sociedad ante problemas ambientales graves. A no creerse cualquier cosa y a profundizar en los procesos, las causas, las soluciones de los múltiples aspectos de la biosfera que se ven amenazados por nuestras actividades. Pretendo hacer de conexión directa entre el dato científico y la sociedad. No pretende suplantar a los medios de comunicación, sino aprender de ellos y con ellos (en mi web www.valladares.info hay toda una sección dedicada a los medios de comunicación donde se ve mi colaboración habitual y fluida con prensa, radio y televisión). Pretendo abrir una vía adicional que pueda llegar por ejemplo a sectores que no leen periódicos o que cuando ven la televisión no lo hacen con una actitud crítica contrastando ideas e información.

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