El Jardín de Curupira o la facilitación en los ecosistemas

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Cuando pensamos en las relaciones entre especies que se dan dentro de un ecosistema, a menudo nos viene a la cabeza la competencia por los recursos, o la depredación. De hecho, tradicionalmente son las que más se han estudiado, y a todos se nos puede ocurrir fácilmente más de un ejemplo.

Sin embargo, en algunos casos o en algunas situaciones, como aquellas en que las condiciones son de estrés o perturbación intensa, quizá sea más fácil encontrar relaciones de facilitación. Son aquellas relaciones entre dos especies en las que al menos una de ellas se beneficia, y ninguna resulta perjudicada por la misma. A grandes rasgos, pueden dividirse en relaciones de mutualismo y relaciones de comensalismo, en función de si ambas especies o sólo una de ellas salen beneficiadas, respectivamente.

Este vídeo muestra un ejemplo de esas relaciones. Estos lugares se conocen como jardines de Curupira o jardines del diablo, ya que se cree que por ellos habitan espíritus malignos. En realidad, son resultado directo de la interacción entre una especie de árbolDuroia hirsuta, y la hormiga Myrmelachista schumanni. Las hormigas habitan en surcos de los tallos de las hojas del árbol, del que obtienen protección; a cambio, se dedican concienzudamente a garantizar que ninguna otra especie arbórea se desarrolla en el claro, cortando los tallos con sus mandíbulas e inyectando ácido fórmico para acabar con las hojas.

Estudiar este tipo de interacciones resulta crucial para comprender cómo funciona un ecosistema, y es muy relevante a la hora de plantear su restauración, ya que lograr establecer estas relaciones de facilitación puede ser de gran ayuda.

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ENGLISH VERSION

When we think about the relationships between the species of an ecosystem, competition or predation usually come to our mind. In fact, these has been traditionally the most studied ones, and we all can give more than one example of them.

However, in some cases or situations, like those of high stress or intense disturbance, it might be easier to find facilitation relationships. These happen when at least one or both species benefit from the interaction, and none is injured. They can be divided in mutualism if the two species gain with the relationship, and commensalism if only one of them does.

The video shows an example of those relationships. These places are known as Devil’s gardens, since it is believed that evil spirits inhabit them. Actually they are the direct result of the interaction between a tree, Duroia hirsuta, and the ant Myrmelachista schumanni. The ants live in grooves in the leaves, obtaining protection; in exchange, they thoroughly work to grant that no other species harm the tree or developes there, kicking out the insects and cutting other plants’ stems with their jaws, or even injecting formic acid in their leaves.

Studying this kind of interactions is crucial to understand how ecosystems work, and is very relevant when designing a restoration project, since stablishing these relationships can be very helpful.  

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