Responsabilidad Social Corporativa 2.0: Capital natural como clave de la toma de decisiones de tu empresa

 In Actualidad, Capital natural, Restauración ecológica

Es muy habitual que cuando nos invitan a participar en eventos y contamos lo que hacemos, aparezca en la conversación la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Y es que, históricamente, los asuntos medioambientales de las empresas se han gestionado desde una visión accesoria y no como una parte importante del core business.

Por definición, la Responsabilidad Social Corporativa o Responsabilidad Social Empresarial es un conjunto de acciones voluntarias que las empresas pueden llevar a cabo para compensar su impacto ambiental y social negativos. No obstante esta voluntariedad no es tal cuando se trata de empresas con un cierto nivel de facturación y, desde nuestro punto de vista, no deberían ser acciones voluntarias en ningún caso.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, las actividades humanas dependen de los recursos naturales y pueden llegar a condicionar el uso que las poblaciones locales hacen de estos mismos recursos. La compensación de este “lucro cesante” es algo que está reconocido por ley, pero también sabemos que esta es la última parte de un proceso complejo de evaluación ambiental.

Por suerte, existen múltiples presiones desde el punto de vista social y económico que han forzado a la Responsabilidad Social Corporativa a salir de esa agua tibia en la que se encontraba para tener un papel central en el modelo de negocio de las empresas. De hecho, parece que la RSC tal y como la conocíamos, hace tiempo que ha muerto.

El sector financiero es uno de los que más está haciendo por este cambio. Tras los grandes bancos se encuentran fondos de inversión cada vez más sensibles al cuidado del medio ambiente. Esto genera que las empresas tengan estrategias cada vez más sólidas para medir, corregir y compensar su impacto ambiental.

Además, la Agenda 2030 ha supuesto un marco atractivo que incentiva a las corporaciones a ponerse las pilas con la sostenibilidad. De hecho, los últimos datos de 2018 indican que el 85 % de las empresas españolas reportan sobre su desempeño en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Que casi el 70% han definido sus ODS prioritarios, y que de esas más del 50% incluyen los ODS dentro de su estrategia empresarial. La única pega es que el ODS 15 no suele seleccionarse como prioritario.

En cualquier caso, este cambio de visión en la RSC se nota en la propia estructura de las empresas. Aquellas que consideran que la sostenibilidad es un tema central y la llave para poder operar y posicionarse en el mercado, han creado fuertes departamentos corporativos donde el medio ambiente marca la pauta de comportamiento. Las que aún están sujetas al modelo antiguo, el medio ambiente sigue siendo solo parte del marketing y no está integrado en el ADN de la empresa, por lo que siguen teniendo departamentos dispersos encargados de temas triviales que poco tienen que ver con producir de manera sostenible.

Pero ¿ya está todo hecho?. Desgraciadamente la respuesta es no. Aún queda mucho para que las empresas tomen sus decisiones de desarrollo de negocio y crecimiento en base a criterios ambientales. El principal escollo en este sentido, tiene que ver con la falta de herramientas que integren los ecosistemas y el capital natural en la toma de decisiones. Las empresas competitivas con impacto medioambiental y social necesitan herramientas ágiles, adaptadas a la velocidad y modo en la que toman las decisiones.

En este sentido, la gestión integrada del capital natural puede ser un marco útil para incluir las cuestiones ambientales en el día a día de las empresas. Algunas de las ventajas de este modelo de gestión son:

  • Conocer el valor de los ecosistemas en los que se asienta mi actividad
  • Evaluar la pérdida neta de capital natural asociada con mi actividad
  • Diseñar medidas eficientes de restauración ecológica y compensación del impacto ambiental
  • Comunicar a mis grupos de interés mi compromiso con los ecosistemas
  • Llevar a cabo acciones con impacto positivo para las comunidades locales y alineadas con mi actividad

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